Ante el incremento del desempleo y del bajo ingreso, debemos dejar a un lado la polarización política y concentrarnos en la búsqueda de solución de las prioridades locales.

Hay urgente necesidad de contrarrestar el notorio deterioro de la economía local. Se requiere reinventar nuestra ciudad, vinculándola realmente como eje de desarrollo regional del sur de Cundinamarca, a través de una política socio-económica, entendida como política de inversión para el desarrollo social, dirigida a potenciar las capacidades del conjunto de comunidades locales integrándolas al sistema económico, fortaleciendo sus recursos productivos y la sinergia que puede brindar el desarrollo participativo.

Para contrarrestar la ineficiencia de la política social neoliberal causante de la exclusión, se requiere recursos crecientes del Estado y de la sociedad, ir más allá del asistencialismo, del paternalismo como “familias en acción”, que apenas alivia la pobreza, pero que acelera la caída de parte importante de los sectores hacia formas degradadas de la vida social, dependiendo cada vez más de la ayuda del Estado, consolidando así la pérdida irreversible del principal recurso que distingue a una sociedad moderna, la capacidad creativa y la voluntad de iniciativa de una población para superarse, requiere la posibilidad de rebalancear el poder económico, generando poder de mercado y financiamiento, y de cambio cultural en el comportamiento económico de las mayorías sociales, que moderen o regulen los mecanismos que hoy tienden a subsumir toda actividad local o regional (financiera o real, minorista local o provincial, productiva o de servicios, material o cultural) a la economía del capital.

Mediante una reestructuración de la economía del trabajo, tal como lo está experimentando la economía del capital, es posible desarrollar desde los municipios vecinos redes articuladoras urbano-rurales. Un subsistema más orgánico de economía popular dirigida a la satisfacción de las necesidades de las mayorías, capaz de adquirir una dinámica parcialmente autosustentada a nivel local-regional, coexistiendo, compitiendo y articulándose como sustrato de las PYMES, como municipio y provincia oferente de productos y recursos humanos atractivos para el capital, como proveedor, como contribuyente con la economía empresarial capitalista y la economía pública, elementos estos, desde donde iniciamos la idea de organizar el mercadeo provincial a través de una Central de Acopio, que luego evolucionamos hacia Centro Logístico, para finalmente plasmarla en el proyecto Centro Agrotecnológico de exposiciones y Comercialización del Sumapaz, Quebrajacho, tomando el componente de transferencia de tecnología como eje central.

Es necesario advertir que la constitución de un subsistema de economía popular tiene importantes dimensiones culturales, que trascienden ampliamente los límites estrechos de la política local y aun de la economía en el sentido que le da la mayoría a esa disciplina; un paradigma de desarrollo popular integral que contribuya con su accionar a cuestionar la noción asumida en el sentido común de que la economía es un mecanismo inentendible por la masa, sólo comprendido por los gurús de esa profesión, que no podría sustentarse solamente con acciones voluntarias de un administrador de turno, sino en el desarrollo de la conciencia colectiva, por lo que se requiere la reestructuración de los sistemas de educación, quizás con la conformación de un bachillerato politécnico centrado en la “estructuración del mercadeo agropecuario regional”, como elemento determinante en la organización de la cadena productiva, de allí partiría la planificación de cultivos, la sustentación de precios, la racionalización de la intermediación del mercadeo, y fundamentalmente la cooperación competitiva y difusión de la innovación entre otros, que son necesarios para resistir a la exclusión y por la absorción en una globalización justa y humanista.

Esto supone fuerzas políticas y gobernantes que estén dispuestos a ir más allá del cortoplacismo clientelista, propugnando la instalación en el imaginario social de un proyecto regional.
Aún en las condiciones actuales de restricción de recursos, la eficacia y eficiencia en la utilización de los mismos depende al igual que otras condiciones, de la articulación entre redes (léase UMATAS reestructuradas) y la sinergia en el uso de recursos propios y externos de la economía popular, superando la actual fragmentación y dispersión de la política comercial del sector primario.

Para una política eficiente de superación de la pobreza de manera económicamente sustentable, debemos incorporar como sujetos a las nuevas generaciones a través del aprovechamiento de la Ley 1286 de 2009, con un Centro de Investigación de Desarrollo Regional y un Colegio Politécnico en Mercados, el primer paso sería activar el Centro Agrotecnológico de Quebrajacho, con un centro de investigación para el Desarrollo de la Comercialización adscrito a la Universidad de Cundinamarca -UDEC-, que sirva de secretaria técnica para una Red Inteligente de Mercados; un ejemplo de este tipo de Red para el Sumapaz es fortalecer un producto competitivo globalmente, como ejemplo las -frutas de piso térmico frió- dentro de un programa -alimentos para la exportación-.
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William Vásquez Franco

P.A.D.R.

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